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sábado, 15 de octubre de 2011

La transformación de la Cultura Política: una necesidad emergente e impostergable



                                      

Por Florencia Akiki

No hay duda de que la participación política progresivamente se ha acrecentado en estos últimos tiempos, pero también es cierto, que no ha sido sustancialmente acompañada ni desde lo partidario en su totalidad ni estrictamente tampoco de la participación ciudadana , de una modificación profunda del ejercicio de la po ...lítica, de ese ejercicio que refleja en definitiva la cultura vigente.

La cultura supone prácticas y pensamientos fuertemente arraigados en un momento y dentro de un contexto histórico, pero no imposibles de ser modificados, ya sea abrupta o progresivamente. Si entendemos que el pensamiento es susceptible de cambios, es decir, los enfoques, las miradas, los puntos de vista; lo son también las prácticas como consecuencia directa, independientemente de que pueda existir incoherencia entre el pensamiento y la acción…

Esto, no implica necesariamente que la modificación de la cultura política sea una necesidad permanente ni tampoco que la idea de cambio esté siempre ligada al mejoramiento de la dimensión que en su caso se trate. De hecho, no todas las transformaciones políticas, hayan sido éstas parciales o estructurales han conducido al bienestar, a ese bienestar general que conceptualmente se encuentra en los mas variados discursos y de diversas tintes.

Dicha transformación requiere lógicamente antes de que se traduzca en acción, de una evaluación y revisión individual, social e institucional de las normas, valores, creencias, ideologías y formas de percepción de la realidad.

La necesidad del cambio no sólo se ve reflejada en acontecimientos determinados que han marcado fuertes diferencias en algunos sectores sino también y más precisamente en los distintos procesos políticos, económicos y sociales que se fueron desarrollando a lo largo de éstos años y que fueron signando la política Argentina. Procesos que han dejado ver por un lado, la inexistencia de una conciencia ciudadana favorable a una integración respetuosa de la pluralidad y la diversidad y por el otro, y concomitantemente que las prácticas de las distintas instituciones políticas han favorecido e instrumentado dicha situación.

Si bien hace unos años se ha puesto en marcha una política que apunta a la reestructuración y a la reconstrucción de un sujeto político que apueste a esta aceptación de la diversidad, a la solidaridad, a la priorización de lo social sin menoscabo de los derechos individuales y particularidades que puedan presentarse….no se ha hecho eco en los diversos sectores, entendiendo por ellos a todos los involucrados: ciudadanos, dirigentes, funcionarios, entidades e instituciones, medios de comunicación, etc.

Los intereses partidarios, individuales, organizacionales y sectoriales siguen siendo la prioridad, aún en detrimento del interés general, del bien común, que en definitiva, terminará afectando cada uno de los intereses propios…

Mientras se mantenga esta perspectiva, mientras la política se ejerza en funcionalidad a determinados dirigentes, mientras los sectores opositores desconozcan los logros de gestiones determinadas en cualquier momento histórico y mientras los que ejerzan el poder no inviten a participar en sus políticas públicas incluso a sus detractores la fragmentación se hará permanente, la competencia incompetente y la discontinuidad de las gestiones un hecho, que junto al logro incipiente de que parte de la sociedad Argentina volvió a creer en la política como espacio transformador de la realidad infelizmente se verá desvanecido.

Este deseo transformador es nuestro máximo anhelo, contestatario o no, ambicioso tal vez, pero no imposible, nosotros que intentamos, que creemos todavía a pesar de las arbitrariedades de dirigentes locales y de compañeros que creíamos compartían estas premisas, nos es grato pertenecer a nuestras convicciones y a unificarnos en agrupaciones que la comparten y es cierto no pertenecemos y no nos encolumnamos detrás de los funcionales y los serviles.

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